Oviedo 0-0 S. Gijón
Solos
en tierra hostil saltaban los futbolistas del Real Sporting de Gijón al
césped del Tartiere. Los rojiblancos, dispuestos a crear nuevos recuerdos a una
afición obligada a vivir el duelo regional desde casa, se presentaban con caras
poco habituales en citas precedentes y un giro táctico impulsado por José Alberto López. El
técnico, con algo más que tres puntos en juego revolucionaba el once,
persiguiendo un triunfo sobre el que cimentar la necesaria reacción, que
quedaría en amago.
De los decibelios color azul, a la
confirmación de Salvador como tercer central en el balance defensivo. De los
primeros recuerdos a Djuka, a un inicio con los rojiblancos mostrando una cara
completamente diferente a la del curso pasado, intensos y centrados en la
batalla. El tanteo de los primeros minutos mostraba las intenciones visitantes,
con Pablo Pérez y su ventaja física ante Nieto, como una de las claves en el
periodo de maduración. El canterano, en la refriega, era el primer amonestado
cuando no se habían cumplido 20 minutos de juego.
El cuarto árbitro, Pérez Muley, le
tocaba las supersticiones a José Alberto. Las botellas en el área técnica,
incordiaban al trencilla, de igual modo que el carrilero Molinero pisaba el
área local, sin acierto en el centro. La lluvia se unía a la tarde, instantes
antes de que la presión de Carmona propiciara un robo de balón que terminaba en
la primera ocasión meridianamente clara para los rojiblancos. Djuka, escorado
veía como el cuero salía desviado cerca del palo de Nereo, que llegaba a rozar
el esférico.
El juego, trabado y sin fluidez otorgaba
turno de réplica azul, Mariño salvaba, con mano dura, el disparo de Ortuño y
mantenía las espadas en alto. Pese a los tres centrales, el peligro venía por
el aire. Se consumía el primer periodo con ambos conjuntos dando muestras de su
deambular habitual en la temporada, luchando contras sus incapacidades.
Arreciaba el temporal tras el paso por
vestuarios y sufría el césped al mismo nivel que los espectadores, ante el
espectáculo brindado por los de corto. Nacho Méndez conducía un contragolpe,
cuando el latigazo muscular rompía al canterano. El cambio era inevitable y la
búsqueda de una amonestación también. Le costó decidirse a Gorostegui, rápido
en acciones intrascendentes y remolón con el centrocampista retozando por el
verde.
El
balón parado asomaba como desatascador, Molinero remataba el córner y Champagne
obligaba a guardar las botellas de celebrar. El paso adelante rojiblanco,
manifiesto, estrenaba el VAR en un duelo regional. Carmona estaba en fuera de
juego y el tanto no subía al marcador. El terreno de juego se inclinaba para el
lado gijonés, que dominaba a base de pundonor, percutiendo con todo pero sin
encontrar el camino a la red. El fluido eléctrico local se venía abajo, al
mismo tiempo que el del estadio.
Con los minutos, la tensión se
trasladaba a la grada y atenazaba las piernas. La igualdad se hacía presente,
Djuka, en fuera de juego, perdonaba, Ibra se dejaba caer en el área,
Gorostegui, firme, no compraba el engaño. El combate, tomaba cara de épica. Un
error podía ser definitivo. El arreón final, de color local, no lograba romper
el cero inicial y certificaba el triste penar de dos eternos rivales igualados
en mediocridad.
Ficha del partido:
Real Oviedo: Nereo; Nieto (Ibra min.73), Carlos Hernández, Arribas, Bolaño; Tejera,
Lolo; Sangalli, Riki (Omar Ramos min.63), Borja Sánchez y Ortuño.
Real Sporting: Mariño; Molinero (Unai Medina min.69), Valiente, Babin, Damián
Pérez; Javi Fuego, Salvador; Carmona (Aitor min.83), Nacho Méndez (Pedro Díaz
min. 52), Pablo Pérez y Djurdjevic.
Árbitro: Gorostegui Fernández-Ortega (Colegio País Vasco).
Amonestó a Ortuño (24'), Tejera (40') y Lolo (69'), del Real Oviedo, y a Pablo
Pérez (18'), Molinero (37'), Javi Fuego (64') y Nacho Méndez (53').
Incidencias: Partido correspondiente a la 16ª jornada disputado
en el Carlos Tartiere ante 20.488 espectadores. Se guardó un minuto de silencio
en memoria del extrabajador del Real Oviedo Celestino Rubiera.
Empate en el derbi asturiano donde brilló el juego por su
ausencia y ninguno mereció ganar. El delantero, Joselu, que hizo un gran
esfuerzo por estar disponible en el derbi. Fue convocado pero no saltó al
terreno de juego.